
Todo el que haya leído el magnífico libro "Luces de montaña" del fotógrafo Galen Rowell, se acordará de la fotografía realizada bajo la luz de las estrellas en Concordia, las pequeñas tiendas montadas sobre el hielo en aquella colosal confluencia de glaciares en la cordillera del Karakorum. ¡Qué lejanas me parecían aquellas montañas! Y sin embargo, hace dos años pude hacer un sueño realidad. Cuando preparaba esta fotografía tuve muy presente a Galen Rowell y la importancia que tuvo la lectura de su libro para mí.
La fotografía la realicé una gélida noche a casi 5.000 metros de altitud desde el campo base del Broad Peak. Al fondo, iluminados por la luz de la luna llena, el K2 y su glaciar, y en la ladera del K2, la sombra de las tres cumbres del Broad Peak.
En cuanto me enteré de la muerte de Galen Rowell en un accidente de avión, me puse a releer de nuevo su libro de "Luces de montaña" y encontré unas frases suyas que por aquel entonces adquirieron mucho más valor. Y con las que me siento plenamente identificado:
"Esperando un momento afortunado mientras llevo conmigo una cámara en una aventura al aire libre, frecuentemente tengo la impresión de que no hay otra cosa en el mundo que preferiría estar haciendo ni otro lugar donde más me gustaría estar."
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